El hijo de Boris Spassky cree que fue secuestrado



El pasado mes de julio se cumplieron 40 años de la partida del siglo. Esa en la que en plena guerra fría Bobby Fischer derrotó a Boris Spassky en Reikiavik, con CIA y KGB también sobre el tablero. El genio loco del estadounidense ya es sólo recuerdo, muerto en 2008 precisamente en Islandia tras ser perseguido por EE UU al reeditar el duelo con el ruso en 1992 en una Yugoslavia que sufría un embargo.

Spassky, defenestrado por los rusos tras la derrota ("si de mi dependiera iría a la cárcel", declaró el ministro Leonidas Breznev), abrazó la nacionalidad francesa hace décadas. Ahora, con 75 años, el ajedrecista de San Petesburgo vuelve a la actualidad. Su hijo, Boris, y su esposa Marina han denunciado ante la policía francesa el secuestro del patriarca en una truculenta historia digna de otro de aquellos episodios de la lucha Este-Oeste.

Spassky, que en septiembre de 2010 sufrió un ictus que se supone le dejó paralizada una parte del cuerpo, se habría fugado de París el 16 de agosto pasado. Según algunos amigos, unos desconocidos aprovechando una salida de su esposa, sobornaron a una enfermera y se llevaron al excampeón mundial a la embajada rusa. De donde salió rumbo a Moscú "con un pasaporte de un solo uso".

A los pocos días, el periódico Komsomolskaya Pravda publicó una entrevista con Spassky en la que denunciaba malos tratos. "Me atiborraron a tranquilizantes. encontré el teléfono cortado y no había acceso a internet. Estaba aislado". El gran maestro revelaba que "buenos amigos" le habían ayudado a escapar. Su hermana, en otra entrevista, denunció que era imposible que Spassky hubiera dicho eso, pues su estado físico se lo impedía.

La historia del misterioso viaje tuvo su penúltima parada el pasado 8 de septiembre en un hospital de Moscú, donde su hijo dijo haberle encontrado. "No se acordaba de cómo había llegado de París a Rusia". La última estación es la de la denuncia de su secuestro a la policía francesa, según Le Figaro. La familia sospecha de Valentina Kuznetsova, que en 2010 ya había visitado a Spassky en el hospital, identificándose como su agente y acusando a la esposa de "malos tratos". Desde entonces, mediante llamadas telefónicas, habría alentado a Spassky a la huida para retornar a Rusia.

Kuznetsova, según Boris júnior, también se encontraba en el hospital de Moscú y se dirigió de forma agresiva hacia él. El caso es que Spassky ha vuelto a Rusia, una Rusia que ya no es la comunista por la que él compitió y de la que luego renegó. Pero su llegada está envuelta en una bruma espesa, como aquella del gran duelo de hace cuarenta años.

Via | www.as.com

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