Jaque mate a la ceguera

Jaque mate a la ceguera

Jaime Espadiña, en la sede del club Sauces. / pablo sánchez / agm
Jaime Espadiña, en la sede del club Sauces. / PABLO SÁNCHEZ / AGM

Jaime Espadiña, ciego de nacimiento, logra a sus 53 años su primer título absoluto en el torneo de ajedrez de Los Alcázares, en la categoría sub 1700

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena
A sus 53 años, el cartagenero Jaime Espadiña está de enhorabuena. En el último torneo regional de ajedrez, el II Festival de Los Alcázares celebrado en el hotel Senator de la localidad marmenorense, logró su primera victoria en categoría absoluta en los cerca de 40 años que lleva practicando este deporte. Fue el mejor entre 90 ajedrecistas no profesionales en la disciplina de ELO sub 1700 y se llevó la victoria final en un disputado campeonato en el que participaron jugadores de toda la Región de Murcia y de otras comunidades como Valencia, Andalucía, Madrid y Castilla-La Mancha. El mérito de Jaime Espadiña es doble, ya que él -ciego de nacimiento- no ve las fichas ni el tablero.
«Aunque seas ciego, en el ajedrez puedes competir prácticamente en igualdad de condiciones con una persona que sí vea», alega Espadiña, quien se quita importancia. «Realmente, un buen jugador de ajedrez, aunque vea perfectamente, puede completar y ganar una partida sin tocar ni mirar el tablero. Un jugador de cierto nivel tiene la partida en la mente y hace las jugadas de memoria, sin necesidad de tocar el tablero», asegura este ajedrecista amateur de 53 años.

Modesto y humilde, él asegura que no parte con desventaja ante ningún rival. Pero lo cierto es que sus partidas son especiales. Cuando juega Jaime, las cosas son diferentes. Empezando porque frente a él hay dos tableros. Uno es el convencional sobre el que el jugador contrario mueve las fichas. El otro, más próximo a Jaime, es especial. Las casillas blancas están más hundidas que las negras para que pueda identificarlas al tacto. También las fichas oscuras llevan una bolita en la parte alta con el mismo objetivo. Cuando pasa la palma de la mano por encima de las fichas, en su mente se dibuja la situación de la partida en ese momento. También es especial su nota de apuntes y un auricular le permite hacer uso del reloj.
LAS FRASES Jaime Espadiña Ajedrecista «Un buen jugador puede ganar una partida sin tocar las fichas ni mirar el tablero. Las jugadas se memorizan» «Mi única dificultad con respecto al que ve es que me cuesta un poco más manejar el tema del reloj» «Había ganado torneos internos de la ONCE, pero no en categoría absoluta. No es nada fácil lograrlo»
«Mi dificultad con respecto al que ve es que cuesta un poco más manejar el tema del tiempo, ya que en competición siempre se juega con tiempo. Yo juego siempre en un tablero adaptado, solo para mí. Puedo tocar las piezas, que están clavadas con pinchos, y no se caen. Y mi rival juega en otro tablero. Yo juego solo, sin guía ni nadie que mueva mis piezas. Cuento con un reloj que escucho mediante un auricular y es el que me marca el tiempo que me queda para hacer cada jugada. Y mi contrario es el que tiene que cantar en voz alta la jugada que hace, para que yo la haga en mi tablero. Por lo demás, la partida es totalmente normal», explica Jaime, miembro del club Sauces de Cartagena y un veterano del ajedrez regional. Anteriormente compitió para el equipo del Casino de Cartagena.
Hasta cinco horas al día
«Tengo 53 años y desde niño juego al ajedrez. En el colegio al que iba de pequeño solo practicaba dos deportes, natación y ajedrez. Luego pasé al Hispania, donde hice Bachiller. Y estaba en el equipo del Hispania con el que nos proclamamos campeones regionales, hace ya un montón de tiempo. Estudié Derecho y he trabajado siempre en la ONCE [Organización Nacional de Ciegos Españoles]. Estuve de jefe de recursos humanos y finalmente, antes de prejubilarme el año pasado, era el subdirector de la delegación de Cartagena», cuenta sobre su vida.
En los últimos años ha retomado, con mucha fuerza, su gran afición. «Siempre me ha gustado mucho el ajedrez y nunca lo he dejado, pero es verdad que el año pasado me jubilé y ahora, sin obligaciones laborales ni familiares porque mis hijas tienen ya 26 y 24 años, estoy otra vez dedicándole mucho tiempo en mis ratos libres en casa. En época de campeonatos le puedo llegar a echar hasta cinco horas diarias de entrenamiento», confiesa Jaime.
Con todo, el reciente triunfo en el torneo de Los Alcázares le pilló un poco de sorpresa. Y eso que hace tiempo ganó algunos campeonatos internos de la ONCE. De hecho, hace cuatro años se quedó tercero en un torneo de la ONCE a nivel nacional. «Pero esto es diferente. Sé que este torneo de Los Alcázares no es uno de los grandes, pero le doy importancia al hecho de haber quedado primero y de haber ganado una competición en la que había inscritos 90 jugadores de buen nivel», señala.
«Yo estoy contento. No es nada fácil ganar un torneo y lo he hecho. Yo llegué a tener un coeficiente ELO de 1900 y pico. A partir de 2200 ya se considera maestro. Hablamos de un nivel en el que estás obligado a dedicarte en exclusiva al ajedrez y no todo el mundo, aunque juegue mucho, puede alcanzar un ELO 2200 o 2300. Ya digo que ganar un torneo sub 1700 no es sencillo», repite.
«Todo es gastar»
Si se quiere competir, «hay que dedicarle tiempo de estudio y preparar las competiciones. Ahora mismo, le echo siempre dos o tres horas diarias de entrenamiento. Y cuando se acerca un torneo le echo cinco horas al día. Tengo tiempo libre y eso es una ventaja», admite. Lo que no tiene son ayudas económicas de ningún tipo. «Aquí todo es gastar. Los viajes, las licencias, las inscripciones, los hoteles.... Para mí, es un dinero muy bien empleado, porque soy un apasionado del ajedrez y lo disfruto mucho. Y además entiendo que todos los deportistas amateurs estamos obligados a costearnos todo», indica Jaime.
Su ceguera tampoco supone un inconveniente a la hora de desplazarse a competir por toda España. «Yo viajo solo cuando me toca competir fuera de la Región. Estoy acostumbrado a desenvolverme solo sin ningún problema en hoteles, trenes y todo esto. Voy con mi bastón y estoy más que acostumbrado. Cuando los torneos son en la Región siempre me lleva algún compañero del club Sauces en su coche», explica.
«He participado en muchas competiciones y la gente está acostumbrada a verme, sobre todo en torneos por la Región de Murcia. El que se enfrenta conmigo por vez primera sí que al principio se encuentra un poco raro. Yo toco el tablero para ayudarme, pero la partida se tiene en la cabeza. Y es que un jugador de buen nivel que vea perfectamente, con un poco de entrenamiento, puede jugar sin mirar el tablero», insiste.
Este año aún tiene un gran reto por delante. Jugará el campeonato provincial absoluto de ajedrez. «Se disputa en los meses de abril y mayo. El año pasado lo jugué y me quedé en séptima posición. Y acabé muy satisfecho, porque en el campeonato regional incluso juegan maestros. Yo me conformaría con repetir esa séptima plaza», reconoce Jaime.
Preguntado por sus referentes, afirma que hace años «me identificaba más con el juego de Kasparov, porque fue un revolucionario, jugaba al ataque y era moderno, aunque como persona no me gustaba nada. Ahora me identifico mucho con [el indio] Anand, porque es un campeón excepcional y una persona cercana, accesible y alejada de los excesos de otros campeones».

No hay comentarios

Con la tecnología de Blogger.